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Personas en Linea
Tenemos 1024 invitados conectado(s)| ¿Porque es necesaria la FE? |
| Escrito por Alex Pinzon | |
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Desde los 11 años compartí mucho tiempo con la familia de mi querido Farid Mamdani, musulmanes (por su parte paterna) de gran valor humano. Conozco católicos, adventistas, evangelistas, budistas, dignos de admiración, sin ínfulas ni fanatismo. Creo que la fe es humilde. Si desprecia a otra, es abominable porque es negación del amor universal. Hay obras que son caminos de luces: El Libro Tibetano de la vida y la Muerte, de Sogyal Rimpoche, el Nuevo Testamento, Las Siete leyes Espirituales, Muchas vidas muchos sabios, de Bryan Weiss, El destino de las almas, de Michael Newton, Vida después de la vida de Ramón Moody. Leo lo que más pueda, busco la verdad, nadie es dueña de ella y cuando tratan de robársela desde un púlpito me repugna. Lo importante no es que usted salga de una catedral, una mezquita, el Salón del Reino, una pagoda, una sinagoga sino en qué se transforma al salir de allí. Las obras son amor, la fe que no actúa es vana. Lo dice Ricardo Arjona: Jesús es verbo (acción) no sustantivo. Existe un solo mandamiento: amar.
Algo en mí, fuera de las religiones, filosofías, me impulsa a ver como necesidad la existencia de un ser al que no puedo imaginar pero que podría ser la suma de todas las posibilidades. Me duele que existan personas que desprecien a quienes no compartan su misma fe, que un católico no pueda ser amigo de un musulmán. Si existe Dios, es uno solo, más allá de todo. No veo por qué un budista que ignora totalmente lo que es un rosario, un católico que jamás leyó El Corán, los libros confucionistas, el Bahavad Gita, deben ignorarse en vez de amarse buscando la misma verdad bajo luces diferentes. “No puedo creer que este reloj exista y no tenga relojero”, dijo el escéptico Voltaire (jamás fue ateo). Uno de los libros que más me marcaron es justamente el Tratado sobre la tolerancia, de aquel escritor. Una parte es casi una oración a Dios. Sin embargo los pastores se niegan a concebir que aquel que no acepte a Cristo como su único salvador tenga derecho de estar después de su muerte al lado del creador. No existen acaso mil caminos para llegar a Dios? Hace poco un consejero personal de alto relieve en mi vida me dijo: “Alejo, hace años que deje de creer en Dios; hoy tengo verdadera fe. Creer en algo te hace cuestionarlo. La fe es genuina y mueve montañas”. Debo confesar que estoy de acuerdo y me gusta la propuesta. Me rebelo con tan solo pensar que no exista una justicia imperativa, no concibo que reciban el mismo trato la Madre Teresa que Adolfo Hitler. Mi alma exige coherencia en aquel universo tan perfecto. “Ama y haz lo que quieras”. San Agustín hablaba obviamente de un amor sublimado. El único problema con el asunto de la fe es que aunque la veo intrínsecamente necesaria, exige un estado de ceguera difícil todavía para mí de aceptar. |
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Comentarios
En realidad, creer en Jesús Cristo no es lo mismo como creer en un buda sentado sonriendo felizmente, un Alá que supuestamente demanda obediencia ciega, o unas reflexiones sobre las grandes batallas de Krishna. Tampoco las resuelven los movimientos de buena voluntad humanista o ecuménicos.
Seguir a Jesús, en todo idioma, en toda costumbre, en toda experiencia siempre implica dolor, sacrificio y actitud filosófica hacia mi persona y hacia los demás. Es através del dolor y no las grandes alegrías que conocemos a Dios.
Está claro que Jesús no ofrece un ramo de flores, una filosofía, o una fe ciega, sino UNA CRUZ que debe ser tomada. Con esa cruz también se lleva descanso porque no es injusto Aquél que sabe el peso de nuestras propias limitaciones como para dejarnos caminar solos por el valle de sombra de muerte.