
Raúl García, cuyo hijo murió en el hecho, dijo a los periodista que era inocente poco antes de entregarse a la policía.
Sin embargo, funcionarios afirman que la clínica de rehabilitación no tenía licencia y carecía de extinguidores y rutas de escape.
Los sobrevivientes del incendio dijeron que estaban atrapados dentro del local cuando se inició el fuego y que la única forma de salir fue saltando desde las ventanas.


