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Que es realmente sentir o tener una “seguridad de vida”?. Tal vez es la sensación de seguridad que nos proporciona una aparente estabilidad, o tal vez es sentirse arraigado a un pensamiento al que nos aferramos, para no perder esa sensación grata de estar en un piso sólido y confortable. En este contexto incluso, existen personas que para sentirse estables, toman “seguros de vida”, como si un seguro de esta naturaleza nos garantizara una tranquilidad para el alma.
Desde el momento en que abrimos nuestros ojos al despertar en la mañana, somos confrontados a diversos desafíos, hemos de tomar decisiones desde el primer momento, o tal vez el segundo si es que estamos lo suficientemente adiestrados como para darnos el permiso primero, de relajarnos un poco, luego, surge un pensamiento que parece muy natural… que tengo que hacer hoy?... cuáles son las tareas que me tiene asignada la vida?... cuáles son mis obligaciones del momento? Y nuestra loca mente comienza su proceso de divagación, recorriendo todas las circunstancias habidas y por haber, el punto es, que si no tenemos nada que hacer, entonces inventamos, porque simplemente no podemos estar sin hacer nada, pues el concepto de responsabilidad y de un quehacer constante, está pegado a nuestros huesos, es parte de la información con la que hemos sido educados. Sin embargo, existe otra instancia en que lo único que nos queda por hacer, es confiar, confiar en nuestras capacidades, confiar en que todo aquello que estamos viviendo tiene un sabor interesante y que es para nuestro beneficio y sobre todo, una diferente forma de aprendizaje, esto sucede cuando que estamos pasando por una etapa de transición importante. Generalmente, en estas etapas, no tenemos la certeza absoluta de lo que ocurrirá en nuestro futuro más próximo, tenemos el ejemplo, de personas que se trasladan de un país a otro, donde han de re-comenzar a veces incluso de cero, donde tienen que dejar su pasado atrás, personas que deciden generar un cambio en su vida, ya sea voluntaria u obligatoriamente, es el caso de los inmigrantes, es el caso de los viajeros eternos, es el caso de aquellas personas que se dedican a la aventura de la vida, con solo la herramienta de su sentir, porque la mente aunque es fría, muchas veces no sabe cómo accionar frente a lo desconocido. Cada paso que se da, es un desafío permanente, es un nuevo recorrido, luego, se supone que surge la inquietud del mañana, mas es claro que bajo estas condiciones, el futuro no existe, existe solo este presente, pues en el momento de la transición no hay nada planificado. Muchas personas sienten un gran miedo ya que la seguridad personal se ha ido al tacho de la basura; Y he aquí que sucede algo increíble, pues como seres humanos descubrimos que tenemos la extraordinaria capacidad de adaptación. Por supuesto que no es fácil, a algunas personas le es más difícil que a otras, sin embargo, al final, o se resigna o bien toma una actitud positiva, y cuando ocurre esto último, todo es fácil y expedito, pues es un descubrir minuto a minuto una nueva instancia de vida, que permite reconocer que somos mucho más creativos que lo que imaginamos, ya que en el proceso van surgiendo nuevas ideas y nos vamos convirtiendo en constructores de nuestra nueva vida Crecer no es fácil, normalmente duele todo, a los chicos cuando se van desarrollando, les duelen los huesos, a los adultos, les duelen las seguridades, pues hay que dejar mucho atrás para iniciar algo nuevo y desconocido, nos gusta movernos en lo conocido, de fácil acceso, frente a lo que tenemos poder, más cuando transitamos por un proceso de cambio, en apariencia perdemos todo esto y necesitamos recurrir a algo que nos ofrezca seguridad, de lo contrario, tenemos dos alternativas, una es que inconscientemente nos vamos invalidando, o bien nos potenciamos y a la vez vamos descubriendo que somos mucho más grandes y más poderosos de lo que imaginamos y que podemos transformar nuestra vida a nuestro favor, si es que nos acoplamos a lo que sirve y desechamos lo que no sirve, que es el pasado y su historia para abrir una nueva página, en blanco y en donde se puede escribir o una oportunidad, o una desgracia. De usted depende, es su decisión, optar por lo nuevo y renovarse, o quedar atrapado en la antiguo y estático. Mi sugerencia y por experiencia personal, es que se abra y se adapte a todo lo bello que la vida le ofrece, fluya en lo que va ocurriendo con responsabilidad y armonía, diviértase en el cambio, acepte lo nuevo y progrese, porque no hay nada más interesante que tener nuevas historias para compartirlas con la familia, amigos o nuestros descendientes. La monotonía mata la creatividad, la renovación le permite crecer y ser grande de espíritu y de corazón. Atrévase al cambio, no se arrepentirá… la vida tiene su belleza cuando se da el permiso de vivirla desde la aventura sana y crecedora. Paola Rioseco www.paolarioseco.com |