El presupuesto, los impuestos, la política energética, la inmigración, Libia y las relaciones con China fueron algunos de los temas en los que los candidatos intentaron hacer valer sus argumentos.
Tanto Obama como Romney coincidieron en que los Estados Unidos son un país de inmigrantes y destacaron el papel que juegan en la actividad económica y la necesidad de simplificar el ingreso legal de personas.
Unos 80 votantes indecisos interrogaron a Obama y a Romney durante el debate, en un formato inaugurado en 1992 que permite comparar el contacto directo de cada candidato con los electores. Cada uno tuvo dos minutos para responder a las preguntas, que fueron seguidos de un minuto de "discusión".









Obama y Romney se enfrentaron duramente en segundo debate


