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Emigrar un proyecto de vida a largo plazo
Escrito por CESAR RENDON   

¿Ha sentido alguna vez las ganas de salir corriendo y dejarlo todo?,  ¿ha sentido esa piquiña cuando alguien le dice que se muda y usted no lo puede hacer?

Imagen de muestra

Emigrar no es fácil  y  más cuando se  sobrepasa los  35 años,    antes de montarse en el avión rumbo  a Canadá  los sueños son muchos y  uno piensa  como será llegar a triunfar. 

 

Empieza la feria de todo lo adquirido  porque estamos cerrando una etapa de la vida,  el televisor a menos de mitad de precio, nevera y  demás se le regalan a la tía.

 

Tomamos un curso de francés avanzado  en la primera escuela que encontramos y sentimos un acento sospechoso en el  profesor   como de humorista de tercera.

 

Ya todo esta listo abordamos  nuestro  avión al encuentro con nuestro destino  al llegar al monstruo de aeropuerto de Toronto  nos damos cuenta que el francés no es tan común aunque nos digan que Canadá es bilingüe. Y es ahí que empieza el viacrucis,  francés no nos sirve y el ingles que aprendimos en  el curso de CD  nadie  lo entiende.

 

Al llegar a la hermosa ciudad de  nuestros sueños  nos anotamos al  curso de idiomas, es la primera oportunidad para demostrar nuestras capacidades mentales,   porque siempre fuimos  excelentes alumnos en nuestras vidas   de estudiante. 

Al  sentarnos en la primera clase  nos damos cuenta que somos los mas viejos de todo el grupo, lo cual nos da una ventaja porque es cierto que “perro viejo ladra sentado”.

 

La hermosa profesora  empieza su clase y todos esos  muchachitos se disparan a hablar en ingles y  nosotros ni siquiera entendimos su nombre.

 

Viene la primera pregunta  nos mira con sus profundos ojos azules y quedamos bloqueados no sabemos que decir ni hacer,  nuestra boca se cierra  y el color rojo llega a nuestros rostros y esos mocosos de 20 a 30 años  nos empiezan a decir “le pregunto esto, conteste aquello…”  Dios!!!! Que tortura fuera de todos ya somos escleróticos, nuestros discos duros  son tan lentos que  a la semana   entendemos el nombre de la profesora  y nuestros amados compañeros ya están escribiendo en un perfecto  ingles.Ahora  tomemos la gran decisión o barremos o nos metemos otros años  a la universidad, que podrían ser  muchos  porque a ese ritmo de nuestra lucida capacidad de aprendizaje  recibimos primero la pensión  que  el grado  de  secundaria.

 

Así que nos dedicamos a todos los oficios, lavar baños,  barrer supermercados, limpiar ventanas,  llenar estanterías y cuando alguien nos dice  que vio  otra ciudad con mas empleo empieza ese cosquilleo  que nos mata  y ese diablito que nos dice, mudémonos allá esta el futuro.

 

Y ahí viene la debacle   unos vienen de Vancouver, otros van para Montreal, aquellos  escogen Calgary pero otros  prefieren  Toronto y aquellos  que le sobro impulso en su  huida  llegan de nuevo a su país a explicarle a la tía que le devuelva la nevera   porque la aventura no le resulto.

 

Pero después de unos años  viene la calma  y empezamos a ver errores sustanciales que pueden costarnos caro en nuestra vida en Canadá,  no estudiar  ingles o  francés  es desastroso;  desaprovechar   el modelo canadiense es simplemente una  mala decisión  tome todos los cursos que le den, cambiar de carrera es una interesante opción.

 

No  salga  corriendo de la ciudad que esta, el problema no es geográfico, esa ansiedad que lo mata esta dentro de usted, haga amigos, vaya a las iglesias,   busque ayuda profesional pero sobre todo  apóyese para cualquier decisión en su familia.

 

Sobre todo recuerde “piedra que ruda no echa lama”  el cambiar tanto de ciudad  es simplemente posponer  enfrentar su nueva realidad,  al mudarse pierde toda la historia y contactos que ha creado.

 

No se desespere todos lo hemos vivido, emigrar no es fácil pero  con el tiempo se dará  cuenta que  es un proyecto de vida a largo plazo  y en pocos años toda su vida cambiará  encontrará su paz espiritual y un trabajo digno acorde a sus capacidades.

 
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