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Había una vez…

Mi madre siempre me lo decía, si fuera mujer estaría lleno de hijos porque a todo digo “si”. Su sabia sentencia me depararía sorpresas en el futuro, porque los nuevos inmigrantes tenemos la mala costumbre de a todo decir “yes”. 

Nuestra mente funciona como en tres tiempos diferentes, cuando nos hablan en ingles es como sí nos dispararan una metralleta de palabras casi inaudibles y nuestro cerebro se sumerge como en un “Matrix” , nos agachamos para que las palabras pasen sin rosarnos como si fuéramos un Neo , en un acto de valentía y casi,   instantáneamente,   desenfundamos nuestras armas y decimos “yes”, esperando que nos de tiempo para entender todo lo que nos dijeron.

Pero cuando estamos pensando en decir “yes” nuestras manos   van a la boca  para no permitir que salga   la palabrita, pero ella siempre nos gana y como un proyectil se dispara entonces, sucede todo como en cámara lenta, tratamos de pensar que fue lo que nos dijeron y de trescientas palabras que escuchamos solo entendemos cinco.

Ahí viene nuestro arte creativo, con 5 palabras armamos toda una historia y pensamos que lo que nos imaginamos es correcto.

Mi profesora de ESL siempre nos contaba cosas de su cotidianidad. Un día llego   muy diferente, sin mucha alegría y nos dijo “my birthday”,   todos quedamos sorprendidos y en el primer descanso discutíamos como se nos había pasado   el celebrar su cumpleaños si ella siempre lo hacía con nosotros.

Sin lugar a dudas estaba muy triste por nuestro desinterés en festejar su día, así que en el segundo descanso reunimos dinero entre todos y   nos fuimos   a un supermercado: flores, unas botellas de refresco y una bella torta de cumpleaños que decía “happy birthday”.

Invitamos a la directora de la organización, a otros   profesores y ex alumnos de niveles superiores para   cantar el feliz cumpleaños.

Al sonar el timbre de la última clase   todos nos apresuramos a sacar   todo para la gala, entraron los invitados a clase y la profesora   se puso a llorar.

Todos pensamos que sus lagrimas eran de alegría, la directora se acerco y después de un breve intercambio de palabras ella palideció y nos dijo: muchachos hay una equivocación, aunque suena casi igual ella no les dijo   “my birthday”, sino  “my bird is dead”   que significa que su amado pájaro, su mascota de toda una vida  ha muerto.

Una vez más la “Matrix” nos falló,   el Neo que duerme en nosotros indudablemente debe aprender ingles para no cometer esos ridículos gigantescos; si la profesora lloró de la tristeza nosotros lo hicimos de la vergüenza.

 

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