Publicidad

Encuesta

¿Estas Noticias son de Gran Valor Informativo para ti?
 

Publicidad

Personas en Linea

Tenemos 907 invitados conectado(s)
Inicio Editorial El trabajo de mis sueños
El trabajo de mis sueños

Para nadie es un secreto que emigrar significa cambio rotundos en la vida y uno de ellos es volver a reinventarse, nacer por segunda vez y trabajar en algo muchas veces totalmente diferente a lo que uno venía haciendo en el pasado.

Cuando llegué a Canadá traté de descubrir cuáles eran mis fortalezas y mis debilidades, así que lo primero que hice fue mirar a mí alrededor para saber que podía hacer.

Mi amigo Juan me invito a uno de esos grandes almacenes que venden materiales de construcción donde estaban contratando, así que nos fuimos los dos porque como ustedes saben los recién llegados siempre andan en manada.

Llenamos el formato y decidimos conocer el lugar donde íbamos a trabajar, cuando llegamos a la sección de jardinería una amable ancianita trataba de tomar un saco de 30 kilos de piedras sin mucho éxito. Así que muy comedidos entre los dos tratamos de alzar la bolsa, pero fue tal la fuerza que hice que mi pantalón se rompió en dos, así que no sabía si tapar mi trasero o seguir haciendo fuerza, mi compañero quedó doblado como cuando uno recoge un billete de cien dólares del piso, porque la espalda le dolió. En fin, no pudimos terminar de levantar el paquete de piedras.

Viendo nuestra engorrosa situación una niña que trabajaba en el almacén, tan delgada como modelo de revista vino en nuestro auxilio, sin ningún esfuerzo tomó el saco y lo subió al carrito de compras.

Con una simple mirada y sin mediar palabra decidimos que lo más sano era retirar nuestra solicitud de empleo, mi amigo salió jorobado por el dolor de espalda y yo con la mano tapando el hueco de mi pantalón.

Lo gracioso fue la salida del almacén, Juan doblado y yo con la mano en mi trasero, la pareja fantástica.

Pero no nos dimos por vencidos, alguien nos dijo que ayudar a limpiar vidrios de altos edificios era ideal, no jefes, buena paga $30 la hora, además solo nos tocaba pasar los útiles de aseo a los que se trepaban en los andamios que cuelgan de las grandes torres.

Fuimos al entrenamiento y mi amigo que hablaba inglés dijo: “yes”, “yes and no”.

Cuando llegamos al edificio de 20 pisos nos subimos a la terraza y ayudamos a colgar el andamio, cuando todo estaba listo los dos hombres que estaban con nosotros nos hicieron señas que subiéramos a la tarima enganchada en el vacío. Todo pasó en cámara lenta, nos subimos pero no entendíamos que estábamos haciendo, cuando nos dimos cuenta empezamos a descender, a Juan le volvió a dar el dolor de espalda y se dobló como un arco, quedó paralizado y no soltaba el mando para subir o bajar, yo quedé petrificado no entendía porqué estábamos subidos a esa altura si se suponía que éramos simples ayudantes. Cuando vinieron a nuestro rescate, el jefe llegó con un traductor y le preguntaron a Juan ¿Por qué usted a todo dijo “yes? Cuando le preguntaron si teína experiencia trabajando en altura usted dijo si, cuando le dijeron que podían iniciar sin entrenamiento usted dijo si, y a lo único que dijo no fue cuando le preguntaron ¿No desea empezar como simple ayudante?.

De esa experiencia nos quedó una factura de $300 dólares de deuda por el equipo que nos fue a rescatar.

Después de tantos años me encontré con Juan y me dijo que le escribió una carta a la familia diciendo:

-Estoy triunfando, ahora tengo el trabajo de mis sueños, estoy en las oficinas de un gran banco-.

Lo que se le olvidó a Juan decir es que está haciendo el aseo por las noches en las oficinas del banco.

C´est la vie.

 

Comentarios 

 
#2 LUCIA AMEZCUA 21-10-2011 19:32
JAJAJAJAJAJAJA! !!. :P .QUE RISA.. ASÍ PASA CUANDO ESTAS INICIANDO UNA NUEVA VIDA, PERO EL QUE PERSEVERA ALCANZA... NUNCA HAY QUE DEJAR DE PERSISTIR.. ;-)
Citar
 
 
#1 Paulo 21-10-2011 05:08
Van dos años que he tratado de conseguir trabajo en Canada para poder emigrar, aqui en Mexico tengo 24 años trabajando en artes graficas en preprensa y scanner, tal parece, y no basándome exclusivamente en su articulo, que si algún día lo logro, no podré dedicarme a la profesion que amo, eso me pone a pensar si desistir y quedarme con mi sueño roto o insistir y adquirir al menos la experiecia.

Paulo Cesar.
Monterrey, NL. Mexico.
Citar
 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Publicidad

banner unica-01